La relación entre la alimentación y la salud renal es un tema de gran relevancia, especialmente para aquellos que buscan mantener sus riñones en óptimas condiciones.
Frases como “la proteína daña los riñones”, “si tienes enfermedad renal no puedes comer frutas” o “los sustitutos de la sal son siempre mejores” pueden conducir a restricciones innecesarias e incluso dificultar una alimentación nutricionalmente adecuada.
La realidad es más compleja. Los riñones cumplen funciones esenciales: eliminan productos de desecho y exceso de líquidos, participan en la regulación de la presión arterial y mantienen el equilibrio de minerales y electrolitos. Por ello, la alimentación sí influye en la salud renal, pero no existe un único alimento responsable de causar enfermedad renal crónica (ERC) en todas las personas, ni una dieta renal universal que funcione para todos.
En este artículo, exploraremos en detalle esta idea y desmitificaremos algunos conceptos erróneos sobre la relación entre la dieta y la salud renal.
Alimentos y salud renal
Para comprender mejor la dinámica entre los alimentos y la salud renal, es esencial abordar algunos conceptos clave:
Alimentos y riñones: Un proceso de filtración
Los riñones son dos órganos importantes del cuerpo que ayudan a eliminar los desechos y el exceso de líquido. Como también, ayudan a regular la presión arterial, la producción de glóbulos rojos y la absorción de calcio.
El proceso de filtración renal es intrincado y altamente eficiente. Los riñones filtran constantemente la sangre y eliminan productos de desecho a través de la orina, mientras retienen nutrientes esenciales y regulan el equilibrio de líquidos y electrolitos.
Nutrientes y riñones: Un complemento importante
Los nutrientes provenientes de los alimentos, como proteínas, vitaminas y minerales, son esenciales para mantener la salud en general, incluida la renal.
Por ejemplo, las proteínas de alta calidad son importantes para la reparación y el mantenimiento de los tejidos, mientras que ciertas vitaminas y minerales son clave para el funcionamiento adecuado de los riñones. En ese sentido, le recomendamos que hable con su dietista sobre cómo escoger la combinación correcta de proteínas para usted.
Mitos sobre alimentos y daño renal: Separando la ficción de la realidad
A menudo, se escuchan afirmaciones como “comer demasiada proteína daña los riñones” o “los alimentos ricos en oxalatos causan cálculos renales”. Estos mitos pueden generar confusión, pero es importante entender que la mayoría de las personas pueden disfrutar de una variedad de alimentos sin dañar sus riñones.
También, es clave mencionar que no hay evidencia científica que respalde la afirmación de que ciertos alimentos dañan los riñones. De hecho, una dieta saludable es importante para mantener los riñones sanos.
Además, los riñones son órganos muy resistentes que pueden soportar mucho abuso. Pueden soportar una dieta alta en sal, grasa y azúcar sin dañarse. Sin embargo, una dieta alta en estos alimentos puede aumentar el riesgo de otras enfermedades, como la hipertensión, la obesidad y la diabetes. Estas enfermedades pueden dañar los riñones.
Aquí, abordaremos algunos de estos mitos comunes:
Mito 1: “Comer proteína siempre daña los riñones”
Realidad: Depende de la condición renal y de las necesidades de cada persona
Las proteínas son nutrientes indispensables. Participan en el mantenimiento y reparación de tejidos, entre muchas otras funciones. Para una persona con riñones sanos, no corresponde afirmar de manera general que consumir cantidades normales de proteína provoque enfermedad renal.
La situación cambia cuando ya existe ERC. Durante el metabolismo de las proteínas se generan productos que posteriormente deben ser eliminados, en parte, por los riñones. Por eso, algunas personas con enfermedad renal pueden requerir cantidades moderadas de proteína. Pero reducirla excesivamente tampoco es una buena estrategia: una ingesta insuficiente puede favorecer problemas nutricionales.
¿Y qué ocurre durante la diálisis?
Aquí aparece una excepción importante. Las personas sometidas a determinados tratamientos de diálisis pueden necesitar más proteína, porque durante el procedimiento pueden perderse proteínas. Esto demuestra por qué copiar la dieta de otro paciente renal puede resultar inadecuado.
La clave no es “eliminar”, sino individualizar
La cantidad, calidad y fuente de proteína deben establecerse con el equipo tratante. Una dieta para ERC temprana, ERC avanzada, diálisis y postrasplante puede tener objetivos nutricionales diferentes.
Mito 2: “Todas las personas con enfermedad renal deben eliminar frutas y verduras”
Realidad: El potasio debe manejarse según los análisis y la situación clínica
El potasio es un mineral indispensable para el funcionamiento del organismo. Sin embargo, cuando los riñones pierden capacidad para eliminarlo adecuadamente, su concentración sanguínea puede aumentar.
Por esta razón, algunas personas con ERC necesitan controlar su ingesta. Pero eso no significa que todos los pacientes renales deban retirar automáticamente frutas y verduras de su alimentación.
La National Kidney Foundation explica que incluso quienes necesitan controlar el potasio pueden seguir incorporando frutas y verduras seleccionadas de acuerdo con sus necesidades.
El NIDDK también recomienda que las decisiones sobre potasio tengan en cuenta la etapa de enfermedad renal y las concentraciones sanguíneas.
Por tanto, en lugar de seguir una lista general de “alimentos prohibidos”, es preferible preguntarse: ¿Cómo están mis niveles de potasio y qué cantidad me recomienda mi equipo médico?
Mito 3: “Los sustitutos de la sal siempre son mejores para los riñones”
Realidad: Algunos contienen cantidades importantes de potasio.
Reducir el exceso de sodio es una estrategia importante para la salud cardiovascular y renal. Sin embargo, sustituir automáticamente la sal tradicional por productos comercializados como alternativas “bajas en sodio” puede no ser adecuado para determinados pacientes renales. Muchos sustitutos utilizan cloruro de potasio.
En personas con dificultad para eliminar potasio, esto puede convertirse en un problema. Tanto el NIDDK como la National Kidney Foundation recomiendan prestar especial atención a estos productos en personas con ERC. Para dar sabor a las comidas pueden utilizarse, cuando sean apropiados para el paciente, alternativas como hierbas, especias y otros condimentos sin sal.
Mito 4: “La sal solamente afecta al corazón, no a los riñones”
Realidad: El exceso de sodio también importa para la salud renal
El sodio merece especial atención. Una dieta elevada en sodio puede favorecer el aumento de la presión arterial y la retención de líquidos, dos factores particularmente relevantes para las personas con enfermedad renal.
Además, se trata de un problema nutricional de alcance mundial. La Organización Mundial de la Salud informó en mayo de 2026 que el consumo medio mundial estimado en adultos fue de 4.278 mg de sodio diarios en 2021, equivalentes aproximadamente a 11 gramos de sal. Esto representa más del doble de su recomendación para adultos de menos de 2.000 mg de sodio diarios.
Una gran parte del sodio puede encontrarse en productos procesados, comidas rápidas, embutidos, snacks salados, sopas preparadas y determinadas salsas.
Por ello, cocinar con mayor frecuencia a partir de ingredientes frescos, revisar las etiquetas nutricionales y disminuir los ultraprocesados puede contribuir a controlar la ingesta.
Mito 5: “Si un alimento tiene fósforo, una persona con ERC debe eliminarlo”
Realidad: Depende. Cuando la función renal disminuye, el fósforo puede acumularse en la sangre. Un exceso sostenido puede afectar la salud ósea y producir otras complicaciones, razón por la cual algunos pacientes requieren controlar su ingesta.
Sin embargo, no todo el fósforo dietario se comporta de la misma manera.
La National Kidney Foundation destaca una diferencia relevante entre el fósforo naturalmente presente en alimentos y los fosfatos añadidos a productos procesados. Estos últimos pueden absorberse con mayor facilidad.
¿Dónde pueden aparecer los fosfatos añadidos?
Pueden encontrarse en determinados productos ultraprocesados, bebidas y carnes procesadas. Una estrategia práctica consiste en revisar los ingredientes de los productos empacados y prestar atención a términos relacionados con “fosfato”.
No obstante, no se recomienda eliminar grupos completos de alimentos por cuenta propia. La restricción debe responder a los niveles de fósforo, la etapa de ERC y las indicaciones profesionales.
Enfermedades de base y su impacto en la salud renal
Más allá de la dieta, las enfermedades crónicas de base desempeñan un papel crucial en la salud renal. Aquí se destacan algunas de las principales afecciones y cómo pueden afectar los riñones:
- Hipertensión: La hipertensión arterial crónica ejerce una presión adicional sobre los vasos sanguíneos de los riñones, lo que puede llevar a daño renal con el tiempo. Controlar la presión arterial es esencial para preservar la función renal.
- Diabetes: La diabetes crónica puede dañar los vasos sanguíneos y los pequeños filtros de los riñones. El control estricto de los niveles de azúcar en la sangre es fundamental para prevenir el deterioro de la función renal.
- Obesidad: La obesidad está relacionada con un mayor riesgo de enfermedad renal crónica. Perder peso y mantener un índice de masa corporal saludable pueden reducir esta carga sobre los riñones.
- Las enfermedades autoinmunes: Las enfermedades autoinmunes, como el lupus y la artritis reumatoide, pueden atacar los riñones. Esto puede provocar la inflamación y la pérdida de tejido renal.
Priorice su salud renal y cuide su alimentación
En pocas palabras, es esencial comprender que los alimentos en sí mismos no dañan los riñones. Más bien, es el consumo excesivo y el control inadecuado de enfermedades de base como la hipertensión, la obesidad, la diabetes y las enfermedades autoinmunes es lo que puede llevar al deterioro de la función renal.
Mantener una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable, controlar la presión arterial, el azúcar en la sangre y el colesterol junto con el control de las enfermedades subyacentes, son medidas clave para preservar la salud renal. Siempre es aconsejable consultar a un profesional de la salud o un dietista para recibir orientación personalizada.
Recuerde que, los pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en su salud a corto, mediano y largo plazo. Proteger la salud de sus riñones es cuidar de usted mismo para poder tener una vida plena y activa.
Si tiene dudas puntuales, déjenos un mensaje en el formulario de contacto que se encuentra en el home de nuestro sitio web.
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Fuentes consultadas:
- American Kidney Fund.
Disponible en: https://www.kidneyfund.org/es/viviendo-con-enfermedad-renal/la-alimentacion-saludable-y-el-ejercicio/el-plan-de-alimentacion-nefrosaludable - National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. Disponible en: Comer correctamente en la enfermedad de los riñones.
National Kidney Foundation – 6 mitos sobre la dieta para la enfermedad del riñón
NephCure – Comprender la enfermedad renal: realidad frente a mito
NIDDK – Dieta y nutrición para adultos con enfermedad renal crónica avanzada
NIDDK – Alimentación adecuada con insuficiencia renal
Organización Mundial de la Salud – Reducción de la ingesta de sodio
Lina es Nutricionista – Dietista egresada de la Pontificia Universidad Javeriana. Con amplia experiencia en manejo de pacientes diabéticos y en prevención de salud renal. Lina se encuentra vinculada a Colombiana de Trasplantes desde 2017.






